Hoy se ha muerto Erika.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Tienes que soplar.
Me enseñaste a hacer globos de papel y ahora no sabría hacerlos.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Las barquitas del Retiro.
Era invisible, como todas las cosas realmente importantes y
se escapaba como el transparente viento para susurrar aquello que no se
atrevían a decir. Las movía de acá para allá, sin la menor molestia, sin el
menor roce. Las balanceaba y conducía en función de su ocupante. Diseñaba el
momento idóneo, calculando cada mínimo detalle, vigilando las estaciones y
vaivén y devenir del continuo movimiento. Ponía nombre, historia y bso a cada
momento. Era único y todos los sabían.
Fue comienzos, finales e intermedios. Fue el cálido sol de
primavera y el frío aterrador del invierno. Siempre llevaba guantes. Llenó
sacos de primeros besos, de caricias y de “te quieros” pronunciados con la
mirada. Almacenó en el recuerdo los “te odio”, la tristeza y la mala
melancolía, puesto que defendía la necesidad de éstos para sentir sus opuestos.
Era único y todos le envidiaban.
Escribía versos de amor, de amor verdadero a una mujer
lejana con botas de agua que se sentaba todas las tardes en el mismo banco a
leer. Le gustaba observar a las personas. La gustaba imaginar a dónde iban, de
dónde venían y que estarían pensando. Creaba historias complicadas llenas de
celos, fantasmas y dragones e imaginaba que era lo que ella leía. Estaba
enamorado y todos lo sabían.
Cada noche su piel anhelaba la de ella. Sus sueños eran
pesadillas negadas y hacía el amor con su recuerdo. Nada más despertar quemaba
los imposibles versos de su amor con
botas de agua. A ella le gustaba pasar por encima de los charcos y jamás supo
que todos esos charcos llevaban su nombre en lágrimas. Todos eran por y para
ella y jamás lo supo.
Un día ella no leyó. Un día ella decidió montar en una vieja
barquita del Parque del Retiro de Madrid. Y ese día, él, dispuso la
creación del momento. Acicaló las hojas de los árboles, dorándolas y
haciéndolas brillar. Eliminó todas las nubes y dejó los cálidos rayos de sol
que sólo existen en otoño. Puso los peces de más vivos colores en las aguas del
lago y compuso la canción perfecta y la brisa suave para que al cerrar los ojos
se escuchará: “te quiero”. Pero jamás llegó tal sonido.
Le devoró Miedo. Un
pez gigante contra el que siempre había luchado y que vivía en las
profundidades del lago. Sin miramientos. Una oportunidad así no debe
desperdiciarse y todos los sabían.
Según cuentan, ahora ya no maneja las barcas y a ella no se
le ha vuelto a ver, pero todos los meses de octubre se encarga de dorar las
hojas de los árboles, de alegrar los colores de los peces y de cantar aquella
vieja canción de amor que nunca se atrevió a entonar.
Según dicen es el aire
que susurra los te quiero que no pueden decirse. Y todos sabemos que esos son
los más importantes ¿verdad?
miércoles, 14 de noviembre de 2012
El verbo poder.
Puede que las cosas no sean como esperas, puede que esperes
un cielo azul en medio de la tormenta y no llegue nunca.
Puede que imagines un futuro perfecto, un universo repleto
de felicidad y de justicia para todos, para todas.
Puedes esperar un mundo maravilloso cuando ya lo es. Puede
que quieras un cambio y el cambio esté en ti. La reacción en cadena de un solo movimiento.
El efecto dominó de las piezas que forman este gran juego. La justicia cósmica.
Quien algo quiere, lo intenta.
Puede que no sea tu preferencia, tu primera opción o lo que
tú querías para mí, pero lo intentaré, con todas mis ganas porque sí que es mi
preferencia, mi primera opción y lo que yo quiero para mí. Puede que la
reacción esté más cerca, más próxima y me haga enmudecer, pero jamás dejaré de
intentarlo.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
El tiempo rápido.
Repartió las migajas de ilusión que quedaban en las horas muertas que lucían vestidos de escayola blanca, preparados para el baile del aburrimiento soberano de la espera, la espera de la ausencia inequívoca del tiempo.
Vi millones de mensajes a destinatarios sin nombre, sin razón ni lógica alguna. Empaqueté todas aquellas palabras en cajas de cartón para guardarlas del polvo y dejar paso al tiempo rápido que invade el viento, las miradas, los versos de tú ausencia y la melancolía de las infinitas despedidas. Me mudé. Traslade todos esos recuerdos lentos al paraíso del escenario presente, y es que en esta obra has modificado todos y cada uno de los significados. Las palabras expuestas en el guión ya no significan lo mismo, no son universales. Tú las dotas del sentido que no tienen. Tú pones la música del silencio que brota en mi cabeza. Creas cada acorde, cada melodía y preparas los segundos, los minutos y las horas para el tiempo rápido, el mismo que hambriento de momentos felices debora con ansiedad las estaciones.
Me sentaré a ver crecer el otoño.
Siéntate a mí lado, por favor.
¡Qué empiece la función!
Vi millones de mensajes a destinatarios sin nombre, sin razón ni lógica alguna. Empaqueté todas aquellas palabras en cajas de cartón para guardarlas del polvo y dejar paso al tiempo rápido que invade el viento, las miradas, los versos de tú ausencia y la melancolía de las infinitas despedidas. Me mudé. Traslade todos esos recuerdos lentos al paraíso del escenario presente, y es que en esta obra has modificado todos y cada uno de los significados. Las palabras expuestas en el guión ya no significan lo mismo, no son universales. Tú las dotas del sentido que no tienen. Tú pones la música del silencio que brota en mi cabeza. Creas cada acorde, cada melodía y preparas los segundos, los minutos y las horas para el tiempo rápido, el mismo que hambriento de momentos felices debora con ansiedad las estaciones.
Me sentaré a ver crecer el otoño.
Siéntate a mí lado, por favor.
¡Qué empiece la función!
viernes, 17 de agosto de 2012
Prismáticos.
Desaparece todo el público, ya no queda nadie. Se vacían las palabras y se quedan sueltas. Se malgastan, se deshojan y se mueren. Vuelan las cortinas y entra el cálido aire de verano. Pesadillas, malos sueños y fuego. El aroma a tostadas recién hechas y a amargor.
Chocolate.
martes, 24 de julio de 2012
Anhelo.
No hay más palabras. No hay más sentido. No hay más tiempo que perder.
Esta noche me han picado los mosquitos y mi habitación continua hecha un desastre.
No hay más palabras. No tengo nada más que decir ni más tiempo que perder.
Escribiré, escribiré para ti. Ya lo sabes.
sábado, 12 de mayo de 2012
Zapatos nuevos
Siempre he creído en el amor por encima de todas las cosas.
De verdad. El amor es poderoso. Y parece que si lo digo en voz alta se hace más
real, como visible. Comienzan a expandirse sus colores, sus iones, sus
partículas flotantes que envuelven hasta el ambiente más lúgubre y siniestro.
Hasta la oscuridad, le da luz a la oscuridad. Sí. Es justo eso, la luz que
falta en la oscuridad.
Sin embargo, no podría definirlo ni establecer unas
tipologías concretas de amor, pues el amor existe y existe para cada persona de
una forma diferente. En una versión analógica, digital y terrestre del mismo. ¡Incluso
celestial!
La real academia de
la lengua española define el amor como, y cito textualmente: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia
insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Y yo pongo
los puntos suspensivos que faltan… ¡Se me queda corto! Siempre se me queda
corto…
Siempre he creído en el amor por encima de
todas las cosas. No podría ser más verdadera está afirmación. No existe una
energía más poderosa que “eso”. Y sí, lo grita cada poro de mi piel, hierve en
mi interior y lo expreso con cada sonrisa. No podría ser más cierto.
No es complicado, no es difícil, no podría
ser más simple. Llega a ser ridículamente sencillo.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Efímero.
Abstracción más abstracta,
muéstrame tú lado más realista.
No necesito ver la otra cara de la luna para creer que existe,
tal y como sé que existe una idea detrás de tú abstracción.
Cuadratura del círculo,
romanticismo alemán,
cuán imperfectos parecéis,
y cuán perfectos resultáis ante mí.
martes, 28 de febrero de 2012
...iluminan la noche más oscura...
Fue entonces cuando el tiempo cruel, malvado y despiadado, obligó a la princesa a crecer. La despojo de sus vestidos de purpurina, de sus zapatos de colores y de las diademas que adornaban sutilmente su cabello y la castigo por cada sueño.
Durante muchos días, durante muchos años, se podía observar a través de la ventana más pequeñita de la torre más alta del imperio más gigante del tiempo, como la princesa apagaba cada una de las estrellas que noche tras noche había encendido. Como se hacia la nada.
martes, 7 de febrero de 2012
Palomitas de colores.
Montones de cortinas de lucecitas, de chisporroteos juguetones sobre el manto oscuro de la noche, ventanas abiertas por donde se cuela el viento que hiela mis pies escurridizos bajo las sábanas, luces azules, verdes, amarillas y rojas. El mar y la brisa que no puedo sentir. El sol que calienta en invierno débilmente y un pez gigante que tiene hambre de pescadores descuidados y aburridos. Una canción interminable. Tú presencia y tú ausencia. Millones de amapolas durante todos los meses del año. Cuentos, historias, leyendas, poesías, libros. Bibliotecas de vida. La inmensidad del cielo azul, y de aquel que está lleno de nubes. Piruletas de muchos colores y sabores y un estuche lleno de rotuladores para dibujar y colorear. Un vestido ligero sobre mí, una tarde debajo de una manta en el sofá y un paseo sobre el crujir de las hojas de otoño. Mi mamá. Su tortilla de patatas y una larga conversación con su experiencia. Tú pelo, mi sonrisa y un pañuelo al viento de color marrón con florecitas estampadas. Pesadillas que son mentiras, enormidad gigante para gritar, mariposas de papel que vuelan en silencio hacía mí. Universo paralelo donde importa la fragilidad de un beso en la mejilla, el miedo y la valentía de escribir canciones de amor inadecuadas. Conducir durante horas con las ventanillas bajadas y cantando a pleno pulmón. Abanicos ruidosos que resuenan haciendo volátil el pasado. Dedicatorias insuficientes, parejas inconexas, balcones con flores blancas, pupilas dilatas y un boli rojo para corregir errores. Mi mundo, mi universo paralelo, un lugar para escapar. Una invitación.
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lunes, 6 de febrero de 2012
Millones de estrellas...
Había una vez una princesa que, ataviada con su largo vestido azul y una diadema en el pelo, se escondía del tiempo que reclamaba su parte. Detrás de cortinas, bajo la cama o en armarios repletos de zapatos de colores.
Construía palacios con sábanas y allí, reinaba. Besaba sapos y cantaba dulces canciones de amor desde la torre más alta de su castillo. Hablaba con libélulas, mariposas y pájaros para sonsacarles el secreto del vuelo y dibujaba cada noche, una estrella nueva en el cielo.
Un día, cuando una mariposa pequeña pero hermosa bailoteaba junto a su pelo, cerca de su oído, el tiempo, la encontró por sorpresa. Ambos se miraron, y la princesa fue raptada por los segundos, por los minutos y por las horas.
Jamás pudo conocer el secreto. Jamás supo como volar.
Construía palacios con sábanas y allí, reinaba. Besaba sapos y cantaba dulces canciones de amor desde la torre más alta de su castillo. Hablaba con libélulas, mariposas y pájaros para sonsacarles el secreto del vuelo y dibujaba cada noche, una estrella nueva en el cielo.
Un día, cuando una mariposa pequeña pero hermosa bailoteaba junto a su pelo, cerca de su oído, el tiempo, la encontró por sorpresa. Ambos se miraron, y la princesa fue raptada por los segundos, por los minutos y por las horas.
Jamás pudo conocer el secreto. Jamás supo como volar.
sábado, 28 de enero de 2012
¿Puedo jugar contigo?
¿Y sí él tampoco “puede”?
Y vuelve de nuevo la esperanza.
No, creo. Con coma, que es diferente de: no creo. Lleva coma. Una coma tan grande y fugaz como aquel momento.
“Me encantas”
Y vuelve de nuevo la esperanza.
No, creo. Con coma, que es diferente de: no creo. Lleva coma. Una coma tan grande y fugaz como aquel momento.
“Me encantas”
¿Y si todo se queda en técnica? ¿En un mísero mapa conceptual para repasar la lección? ¿Y si no hay evaluación? ¿Y si no la hay porque no hay criterios posibles?
¡Oye! Tiempo muerto señor árbitro. Éste juego me gusta, pero déjeme tomar fuerzas y volver a empezar, que está vez la ligo yo. Me toca emerger del vacío, coger la pluma y garabatear libre por todo el cuaderno, mezclarme con los miles de pájaros de papel que sobre vuelan el aire de mi cuarto, y sentir (o no) la gravedad. Venga va, me toca huir y aproximarme a la vez al miedo que se esconde bajo mi cama. Ese que dibuja y pinta de negro mis pesadillas, porque siempre lo he creído, los sueños son verdes, no verdes de que sean guarros, entiéndeme, sino verde de las hojas, del campo, del color de mi mochila o de las rayas de mis deportivas. De ese verde.
94% completado, hacer el amor y un mensaje de buenas noches de madrugada. Una caricia, un quedarse con las ganas, un explotar y un día más, por favor. Un estado perverso, melancolía, la inapetencia, y fíjate, ¡qué contrariedad! También el deseo. Criterios. No son más que criterios. Los míos.
Las reglas en este pilla-pilla de sueños. Ya investaste tú las trampas.
Y…¿sabes qué? En este juego, todas las habitaciones tienen ventanas. Como niños.
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