sábado, 19 de noviembre de 2011

La penúltima luna

El deseo de poder volar hacía donde tú estés, el deseo de desear esos labios, de rozarlos, y de imaginar que son los tuyos y a la vez los míos y de nadie más. Mis yemas de los dedos heladas sobre tus párpados y como tus manos tocan mi ombligo para seguir bajando.  Me voy a hacer la fuerte, me arrodillaré frente a ti y suplicaré perdón, suplicaré que lo vuelvas a repetir, que lo vuelvas a decir, que vuelva a ocurrir todo, suplicaré una segunda, una tercera y, si me dejas, una cuarta oportunidad, suplicaré y me haré la fuerte. No estoy dispuesta a tirar toda mi colección de recuerdos, no estoy dispuesta a rendirme tan rápido, a limpiarme de ti. No, no lo estoy. Lloraré, patalearé, te pondré en evidencia, te morirás de vergüenza y haré que te mueras de deseo también, querrás arrancarme la ropa, querrás humillarme, me dirás cuanto me deseas y sí, será justo en ese momento cuando yo diga NO. Lo deseo, te deseo tanto, me obsesionas tanto que no puedo hacer más que condenarme a observar la luna tan perfecta que cruelmente, tú, has dibujado en el cielo para hacerte recordar una vez más. ¿Y si el punto de referencia si difumina, y si subo para después no querer bajar, y si me lanzo al vacío y me da miedo la caída libre hasta tocar fondo? ¡buah! El fondo ya lo toque. Ya lo he tocado. Ahora solo queda afilarse la uñas, cual gata, y trepar, enseñar los dientes, morder y envenenar. Te besaré con los ojos abiertos, sin amor, sin ternura, con rabia, haciendo que odies ese momento. Te acariciaré para matarte, para hacer que tú también toques el fondo que tan oscuro se perfila, que tan pronto te llegará. Sentirás las líneas de mi mano clavándose sobre tú piel, cada poro, cada aliento, cada instante que tal fielmente me regalaste de silencio y de vacío incondicional. Y llegarás al fondo. Llegarás al fondo y te acordarás de mí. Te harán llegar, lo sé. ¿Y cómo se te ha ocurrido dibujar una luna tan perfectamente perfecta en el cielo? ¿Cómo lo haces? ¿Acaso guardas un compás gigante y unas escaleras en tu desván? Me arrancaré las cutículas de todas mis uñas, me morderé el labio inferior, chocaré mis rodillas y miraré al cielo, solo por observar la luna tan perfectamente perfecta que no dibujaste para mí.




A mis brazos. A mis brazos.  Sí, hacía mis brazos, por favor.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Tú nombre.


Podría imaginar un nuevo amanecer.
Amanecer de abril, de mayo, de borrasca.
Borrasca que limpia.
Limpia mi alma en otoño.
Otoño que dora mis pasos.
Pasos de araña.
Araña  tanto que busca.
Busca la libertad.
Libertad de olvido.
Olvido de olvidar palabras.
Palabras  que añoran.
Añoran la brisa.
Brisa que mece un lamento.
Lamento que oscila.
Oscila sobre tú nombre.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Malditas palabras.

Yo seré tú nunca.
Y tú recuerdo será mi siempre.
Está claro, lo dejaste claro,
nunca podré quererte, nunca me dejarás.
Siempre vendrán tormentas.
Nunca volverá abril.
Siempre lo esperaré.
Ya que yo seré tú nunca,
y tú recuerdo siempre será mi siempre.