sábado, 12 de mayo de 2012

Zapatos nuevos


Siempre he creído en el amor por encima de todas las cosas. De verdad. El amor es poderoso. Y parece que si lo digo en voz alta se hace más real, como visible. Comienzan a expandirse sus colores, sus iones, sus partículas flotantes que envuelven hasta el ambiente más lúgubre y siniestro. Hasta la oscuridad, le da luz a la oscuridad. Sí. Es justo eso, la luz que falta en la oscuridad.
Sin embargo, no podría definirlo ni establecer unas tipologías concretas de amor, pues el amor existe y existe para cada persona de una forma diferente. En una versión analógica, digital y terrestre del mismo. ¡Incluso celestial!
 La real academia de la lengua española define el amor como, y cito textualmente: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Y yo pongo los puntos suspensivos que faltan… ¡Se me queda corto! Siempre se me queda corto…
Siempre he creído en el amor por encima de todas las cosas. No podría ser más verdadera está afirmación. No existe una energía más poderosa que “eso”. Y sí, lo grita cada poro de mi piel, hierve en mi interior y lo expreso con cada sonrisa. No podría ser más cierto. 

No es complicado, no es difícil, no podría ser más simple. Llega a ser ridículamente sencillo.

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