sábado, 19 de julio de 2014

post merídiem

Soy consciente de que la involución existe. Trato de inventarme cada día, cada fin de semana y siempre ocurre lo mismo, un retroceso, un parón sostenido en el tiempo de las decisiones que no tomas, que no tomo. Una involución constante dentro de mi misma y ya no puedo más… todo mi cuerpo, mi mente, mi ser, todo mi yo, el ello y lo que demonios haya dentro de mí dice ¡se acabo!
Es pasado o, eso creo.

No puedo ir despacio porque los abismos no son para ir paso a paso. Son para tirarse, para empaparse o morirse de frío. Son decisiones, son la evolución-revolución. Porque siempre, por muy mal que vaya todo, podremos pasar por debajo de aquella ventana y gritar “¡abuela!” y sabremos que no está fuera de lugar, que no está en el sitio equivocado y nosotros tampoco. Porque, por mal que pinten las cosas, podremos ir a la playa y sentir la brisa, ésta no cederá. Porque seguiremos haciendo el amor y porque, queramos o no, seguiremos soñando cada noche. 



domingo, 4 de mayo de 2014

Aviones en el aire.

¿Qué bestias insaciables de carne humana hay ahí? ¿Qué extraña multitud se aloja bajo la almohada? ¿Por qué te comes mi cama?

Cae como una fatalidad, como un capricho reprochable, como un latigazo, pero despacio. Te marca a la vez que te enseña solo aquello que él quiere que aprendas. No puedes elegir.
Guardia y faraón del terreno, gobierna y zarandea a su gusto, a su capricho. Modifica y crea, alimenta y deja morir de hambre, se reproduce.
Da miedo, como aquel espíritu que de pequeña, aparecía  tras mis cortinas o detrás de la puerta de mi cuarto. Como el salto al vacío, como el abismo, como la soledad incuestionable y relativa.


Y es que, por mucho que lo evites, que intentes no mirarle a los ojos, el cambio siempre llega. Porque lo buscas, porque te encuentra, porque siempre queremos más.

domingo, 9 de febrero de 2014

Días de viento.

Me llamaste salvaje porque no tenías una forma mejor de definirme y bestia hubiera servido. Pues, aunque nunca quise, en ello me he convertido. Cegada, sobre iluminada, idiota y pasmada. El egoísmo puro, todo y nada, pero es que el viento siempre arrincona la mierda, como el tiempo. Y yo,  yo siempre pongo punto final porque como en la vida, si no lo haces, la frase nunca termina.