sábado, 27 de abril de 2013

Voy a ver volar los pájaros azules sobre mi hombro.

Morir no es un verbo bonito, pero tal y como muere, resucita en los labios. En los labios de quien lo pronuncia y en los oídos de quien lo escucha.
E imagino tú voz diciendo: Alba, y siento como resucito una vez más después de morir en un pensamiento. 
¿Para qué más? no puedo poner más.
Me has hecho resucitar muchas veces.