martes, 27 de septiembre de 2011

El siguiente universo



Tengo miedo y a la vez estoy muerta de ganas. Seré una libélula. Seré una mariposa. Seré un pájaro que eche a volar. Pretérito imperfecto. Y perfecto a la vez. Pasado, que lejano me suenas. Que largo aprendizaje, que de punzadas, que de heridas cerradas. Dos sílabas impronunciables. Un futuro incoherente. Otoño.
Otoño que dora las hojas, trae lluvia y que hace volar mi falda. Mamá ¿dónde has puesto mi chaqueta? Se acaba el verano, ya se ha terminado. Orejas y nariz heladas, gorros de lana y guantes ultrarresistentes al tacto. Miles de pieles andantes y el final de un año. Estaré por aquí, con mi abrigo, con mi taza de chocolate caliente, estaré leyendo libros, contando historias a niños, y trazando bocetos de sueños e ilusiones. Llevaré medias, de colores, y el pelo recogido en una trenza de raíz. No iré maquillada, no llevaré tacones, simplemente estaré aquí. Esperando, cogiendo las fuerzas suficientes para echar a volar de nuevo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Transformaciones varias


Y de repente, ¡pum! Ahí estaba, en medio del solitario pasillo del metro, una caja de zapatos, cerrada, parada, olvidada, quizá. Y de repente, una pregunta: ¿Qué habrá dentro? ¿Zapatos? ¿Vacía? ¿Un cordero?, no, un cordero no, eso es cosa del principito. 

Para mí, contiene aquello de lo que es ser humano se forma. Una sustancia, si lo podemos llamar así, invisible y observable a la vez, fugaz, homogénea con el medio, y construida a través de ilusiones. Para mí, contiene un sueño. El sueño que una vez fue zapatos, quizá unos zapatos nuevos para una cita con un apuesto caballero, quizá para el comienzo de un trabajo, o quizá unos zapatos cómodos para todos los días poder dar paseos. Quizá contenía sueños hechos a través de cartas de amor, o fotografías de tiempos pasados, de sueños que ya se cumplieron. De personas. De lugares. De recuerdos.
Y ahora se me ocurre que también puede contener gusanos de seda que un niño a cuidado con esmero esperando su transformación a mariposa, y que, por la prisa de una madre, ha dejado ahí, en medio, para que alguien los encontrara y los cuidara tal y como hizo él, quizá una niña. Y se nota, se percibe el halo que desprende el sueño de verlos crecer. Correr hacía la cocina, nada más despertar, y ver su evolución, buscar su comida y alimentarlos. Un sueño construido a través de pequeñas ilusiones, que a su vez se han formado tras la esperanza de ver el vuelo sutil y delicado de una mariposa en primavera. 

Quizá esté vacía, quizá el sueño se haya transformado en viento, en ese viento que baila junto al mechón suelto de una novia el día de su boda. Quizá sea el mismo viento que mueve las olas del mar y hace que dos niños, aventureros y valientes se aproximen a la orilla. Quizá es el viento que mueve los molinos cuando voy en el coche, quizá es el aire que respiramos. 

Y es posible que tan solo sea un sueño más, que entrelazado con pequeñas y cuidadosas puntadas a otro forme vida. Y es posible que algún día recuerde esa caja, ese sueño que contenía, y cuando menos me lo espere, estará anudado a un sueño mío, formando parte de mi vida. Como ese apuesto caballero que conocerá a la mujer de su vida, como el trabajo tan esperado, como el paseo diario por el parque de aquel anciano, todos con aquellos zapatos nuevos.  Como las cartas de amor de dos estudiantes adolescentes. Como las fotografías antiguas de polaroid en blanco y negro.  Como los gusanos de seda que ahora una niña ve convertirse en mariposa. Como una luna de miel, como un castillo de arena, como energía… ya que los sueños, principalmente son eso, la energía, el oxigeno que nos mantiene vivos.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Bifurcación


Porque me lo intuía, porque sabía que debía llamar, porque sabía que contestarías llorando, porque soy tú amiga y lo siento. Porque es como si nos conectáramos, porque aunque llevemos mucho tiempo sin hablar, hablamos en el momento idóneo. Cuando más nos necesitamos la una a la otra. Porque sí, y punto, porque no se puede explicar, porque son muchos años, muchos momentos y porque eres tú. Mi amiga. Porque es justo hoy, cuando me doy cuenta de lo mucho que echo de menos esa mirada de complicidad antes de una locura, esas noches sin dormir, nuestros sueños juntas, tú presencia en silencio, tú. Mi amiga.
Y es que es justo hoy, cuando más te mereces que te de las gracias, por todo y por nada a la vez. Gracias. 


Una entrada diferente, lo sé.