Desaparece todo el público, ya no queda nadie. Se vacían las palabras y se quedan sueltas. Se malgastan, se deshojan y se mueren. Vuelan las cortinas y entra el cálido aire de verano. Pesadillas, malos sueños y fuego. El aroma a tostadas recién hechas y a amargor.
Chocolate.