Vuelta a la rutina y sinceramente… ¡qué bien! Lo necesitaba.
Llevo un tiempo sin ser yo, sin querer ser yo. Me habría gustado dormir y no despertar hasta que todo haya pasado, pero ya está pasando, e inevitablemente he de estar despierta y aprender todo lo que pueda de esta situación no muy buena. Hay veces que estoy muy bien, y otras, en cambio, las cosas se tuercen, o las tuerces, según desde el punto donde se mire.
Acuérdate de cuando coges un resfriado, de esos gordos, que ponen la nariz como una lija, y que te dejan como un trapo, hecho un auténtica, hablando mal y pronto, una mierda. Cuando estamos bien, no nos acordamos de que estamos bien, y sin embargo, como echamos de menos cuando estamos mal estar bien.
Supongo que echo de menos estar bien. Echo de menos no pensar en ti. Echo de menos muchas cosas de cuando estaba bien. Pero, no lo puedo negar, y no sé si será positivo o no todo esto, pero estoy aprendiendo. Aprendiendo muchas cosas, aprendiendo que la vida da palos, y sobre todo, cuando menos te los esperas. Supongo que me hará más fuerte, pero creo que también más desconfiada. Espontanea, impulsiva, sentimental y pasional. Supongo que ahora pensaré más las cosas antes de hacerlas…
Por ahora, me limitaré a curar mi resfriado, ¡qué jolines!, que fuerte vino…
No hay comentarios:
Publicar un comentario