Quizá las cosas no fueron como esperaba porque viste el final antes de llegar a comenzar. O quizá cometí el error de soñar, de volar, y sentir antes de tiempo. Pero, ya lo dije, suelo cometer muchos errores, y por mucho que ahora lo desee, no podré retroceder el tiempo y volver a empezar, para hacerlo bien. Los errores forman parte de nuestra historia, que triste o alegre, con sus buenos y malos momentos, es nuestra, y siempre estará ahí.
Sé que fue un error, de esos que suelo cometer, quizá porque me dejo llevar, puede ser. Pero, lo sabes, pon tu mano junto a la mía, un simple roce, y me harás temblar. No me hacen falta besos, no me hace falta nada más allá de eso, un simple roce, o puede, que con una simple mirada. Ya ves, ¡qué boba soy!
Como me gustaría no pensar tanto en ti, porque sí, lo hago, y a menudo... pero sólo hablar, quedar y demás. Debería dejar de hacerlo. Tengo más que tu imagen, tu presencia clavada en mis recuerdos y aunque poco a poquito se difumina, lo hace despacito y me cuesta, me cuesta porque sé que una palabra tuya sería suficiente. Me cuesta principalmente porque lo sé.
Fuiste mi dulce introducción al caos. Ahí lo dejo.
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