martes, 20 de diciembre de 2011

A la atención de...

Querida yo, 

Ha llegado el momento de despegar, de tomar rienda suelta, de soltarte el pelo, de bailar como una loca hasta el amanecer, de vivir. De sonreír sin motivo y de resucitar. 

Querida y entrañable yo,  dime,  ¿qué ves cuando te reflejas ante un espejo?.  Dime,  ¿el paréntesis que se forma al sonreír en tu cara es normal?. Dime,  si a pesar de todo,  ¿se puede sentir esta felicidad?. Dímelo tú, que lo sabes, que lo sientes tan dentro. 

Y esta noche, de frío, de invierno, me pondré mi pijama de ovejitas y te acompañaré en tus sueños, para que no te pierdas. Para que todo aquello que un mal día dibujaste en el rincón más oculto de ti misma salga a la luz a través de colores vivos, llamativos, a través de luces brillantes que guiarán tú camino. El mismo camino que ya conformaste, el mismo que un día te atreviste a andar sola, aquel camino oscuro que está justo a tú lado y que te da tanto miedo. Tanto miedo como la propia oscuridad. Como los fantasmas que cada noche invaden tú cuarto. Tanto como el echar a volar de nuevo.  
¿Y cómo se cura el miedo? Sé valiente. Lánzate. Despega. Corre. Nada. Vuela…

¡Ay pajarito libre! No dejes de intentarlo nunca.

                                                                                                                                Con cariño, Alba.

1 comentario: