Has llegado en el momento perfecto, en el instante idóneo, tú. Has llegado y me has hecho ilusionarme de nuevo, querer saltar de nuevo al vacio.
Vaya mentira más grande.
Quizá algún día desaparezca este recuerdo, quizá ese día sea el día de mi muerte. Ya que sin ti, jamás habría sentido, jamás habría amado así, y jamás me habría roto con el dolor que ahora mismo siento. Quizá algún día tú recuerdo sea tan sólo eso, el paso del tiempo en mi memoria, en mi vida, pero sin tú presencia, ya que serás sólo un recuerdo más.
Un largo paseo por el centro de Madrid, sentir el sol de los últimos días de verano en la piel, el viento que mueve mi pelo, sentir como llegan las palabras, como se enlazan en mi cabeza y sin embargo no poder anotarlas, porque como siempre, las mejores ideas vienen en el momento inadecuado, cuando no llevo mi cuaderno.
Libélula, infinito, magia, bullicio, agua, archivador, tiquismiquis, alfeizar, paz y… la mía: felicidad.
Un paso más… no imaginaba lo mucho que me costaría volver a subir aquí, sin escayola, sin ser abril, sin ti. Pero lo he hecho, sola, una vez más, dando un paso hacia adelante y llorando como una tonta ante Madrid.
A partir de la experiencia de la muerte posible.Derrida.
Un aprendizaje eterno de la vida por oposición a nuestra implacable finitud.
Pasear, caminar y escuchar: hay que seguir hacia adelante. Si lo dices tú, desconocido, en tú circunstancia, debo hacerte caso, y… ¿cómo no?
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