lunes, 26 de septiembre de 2016

El día que entré de puntillas y te (me) desperté.

Todo empieza por los silencios y acaba por las palabras. Empieza como si nada y acaba como si todo. Va creciendo y entra en ti y te remueve poco a poco, despertando al monstruo que hace cambiar. Lo que antes era bien ahora es mal y lo que ahora es mal es bien. Un lío, vamos.
Te despierta en la oscuridad y te hace no saber dónde estás. Ni a dónde vas, ni a dónde quieres ir. Te deja en vela. Es el auténtico poder que nos machaca cuando tiene que hacerlo, porque sabe que es el mejor momento. Te llena de pesadillas que jamás vinieron cuando dormía contigo y ahora que estamos despiertos nos atormentan y nos dejan sin aliento. No existe la fuerza para seguir, solo el cansancio.

Todo se llena y se vacía, de ti y al mismo tiempo, de mí.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario