El otro día observé las ondas que el aire produce en el agua
y creo que algo tan perfecto casi no se puede nombrar. Tan simple.
Tomar decisiones es subir a una barca que arrastrada por el
viento te lleva hacia un nuevo lugar. Y solo puedes dejarte hipnotizar y “derivar”
hasta la orilla más próxima. Tan simple.
De vez en cuando me gusta escuchar una canción de principio
a fin, poniendo mi atención en cada
nota, en cada letra y en cada instrumento, dejándome llevar y perder el sentido.
Son unos pocos minutos y es muy simple.
Los estados tal como vienen se van. Vivir es como estar
montado en una montaña rusa y a veces no te das cuenta, otras sin embargo eres
totalmente consciente del descenso que se aproxima tras esa subida y, te asusta
tanto que solo puedes gritar. Y es simple.
Intentamos complicarlo todo. Nos enredamos y tropezamos con
nosotros mismos una y otra vez… ¿qué quieres hacer?
Es una pregunta rematadamente simple.
No hay comentarios:
Publicar un comentario