lunes, 1 de agosto de 2016

Derivar.

El otro día observé las ondas que el aire produce en el agua y creo que algo tan perfecto casi no se puede nombrar. Tan simple.
Tomar decisiones es subir a una barca que arrastrada por el viento te lleva hacia un nuevo lugar. Y solo puedes dejarte hipnotizar y “derivar” hasta la orilla más próxima. Tan simple.
De vez en cuando me gusta escuchar una canción de principio a fin, poniendo mi  atención en cada nota, en cada letra y en cada instrumento, dejándome llevar y perder el sentido. Son unos pocos minutos y es muy simple. 
Los estados tal como vienen se van. Vivir es como estar montado en una montaña rusa y a veces no te das cuenta, otras sin embargo eres totalmente consciente del descenso que se aproxima tras esa subida y, te asusta tanto que solo puedes gritar. Y es simple.
Intentamos complicarlo todo. Nos enredamos y tropezamos con nosotros mismos una y otra vez… ¿qué quieres hacer?

Es una pregunta rematadamente simple. 

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