lunes, 11 de marzo de 2013

Domingos.

Con los pies fríos no se puede escribir a lápiz.
He lamentado mil veces las despedidas incautas, la fragilidad del último beso y decir adiós en lugar de hasta luego. Porque luego siempre volvemos a encontrarnos, el luego nunca se escapa.

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