lunes, 6 de junio de 2011

Pájaros.


Un suceso más, el último. Espere diez minutos y me marché. Podría haber esperado más, sin embargo, me he cansado.
En la vida no se trata de esperar a que pase la tormenta, sino salir y bailar bajo la lluvia. No voy a esperar a que ocurran las circunstancias ideales, ni la mejor ocasión para actuar, porque tal vez no lleguen nunca. Fue una casualidad, no pensaba pasar por ahí, pero cuando lo hice me acordé. Y no lo pude evitar, lo pensé, y pensé que era mejor arrepentirse de haberlo intentado que de no hacer nada. Soy así.
Y me tatuaré, algún día de estos de locura, el vuelo libre de un pájaro junto a mis costillas, donde más duele, para que quede bien marcado lo caro que sale echar a volar, lo bien que sientan esos instantes de vuelo libre y lo duro que es el aterrizaje forzoso.
Y no me han dado la beca ¿y? Madrid es precioso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario