Voy cogiendo fuerza, voy avanzando… cada bocanada de aire a mis pulmones supone una inmersión más, y sentir de nuevo todo el peso del agua sobre mí, como cada gota recorre mi piel, como mis piernas se mueven al ritmo adecuado para avanzar, bajo el agua. Respirar, y hacerlo una vez más. Avanzar, avanzar, y avanzar. Como en la vida, pero a la vez diferente. En la vida no se puede parar a descansar. Es bocanada tras bocanada, a veces más ahogadas, otras veces más ligeras, más tranquilas, pero no puedes parar. Porque si paras, te hundes. Es como el sonido del piano que no quieres que termine, como una tarde de sol, como una larga noche de conversación con los amigos, como una buena película dónde te gustaría saber qué pasó después una vez termina, es avanzar, porque tienes la seguridad de que habrán más momentos así, donde las bocanadas son tranquilas, ligeras y sobre todo, felices. Es simplemente avanzar, seguir nadando…
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