viernes, 28 de octubre de 2011

Curioso. Y punto.


Resulta curioso este frío siniestro que me encoge el alma y me hiela los huesos… Esta lluvia invisible hace unos meses y los miles de paraguas revoltosos que juegan contra el viento.
Resulta curiosa mi forma de jugar con el significado de palabras que yo sólo entiendo y que luchan por salir aunadas en un proceso de autodestrucción, conspirando contra mí, contra mi inaugurada creatividad devastadora, hecha de rabietas y pataletas incontrolables.
Curioso es también esté quemazón en mis labios cada vez que los tocan mis dedos imaginando lo inevitable. Las ganas. Las ganas de abrir la ventana y gritar, y chillar lo que siento, la rabia contenida que no se alivia con piruletas de caramelo o caricias funestas colgadas de tú cuello a la espera de unas tijeras que puedan cortar este dolor en pedacitos pequeños y colgarlos al viento, para que se sequen.
Resulta curiosa esta escena sacada de una película de terror donde la única víctima es la lágrima que se fuerza por no salir. Curioso es este momento, de madrugada, dónde aún las estrellas muestran el camino de vuelta a un cuadro perfecto de tú sonrisa. Curioso es esto después de tanto tiempo, curioso el olvido, y curioso el amor, la pasión y el instinto animal que me lleva a desear aquello que no tengo, que no puedo tener. Saliva curiosa que me muero por probar una vez más. Curiosidad que me mato. Que me mata y que me ha hecho recordarte 10 veces antes de terminar.

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